Carta certificada para rescindir un contrato de alquiler: plazos de la LAU y cómo comunicarlo bien
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Dejar un piso de alquiler no se improvisa: la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) y el propio contrato fijan preavisos con fechas que no perdonan. Si comunica tarde o no puede probar qué comunicó, se arriesga a pagar mensualidades de más, a perder la fianza o a que el contrato se prorrogue sin quererlo.
Muchos inquilinos buscan “carta certificada para rescindir el alquiler”. Es un buen reflejo (comunicar por escrito y con prueba de entrega), pero conviene saber qué prueba exactamente una carta certificada y cuándo es preferible un burofax con certificación de contenido. Esta guía repasa los plazos de la LAU, el contenido de la comunicación y el medio de envío adecuado.
Qué plazos fija la LAU para dejar el alquiler
La situación más habitual es el desistimiento del inquilino : el artículo 11 de la LAU permite al arrendatario desistir del contrato una vez transcurridos al menos seis meses, siempre que lo comunique al arrendador con una antelación mínima de treinta días. Si el contrato lo prevé expresamente, el inquilino puede tener que indemnizar al casero con una mensualidad de renta por cada año que reste por cumplir (y la parte proporcional para periodos inferiores al año).
Otra situación frecuente es la no renovación al vencimiento : para los contratos sujetos al régimen vigente tras el Real Decreto-ley 7/2019, el artículo 10 de la LAU exige que el arrendatario comunique con al menos dos meses de antelación al vencimiento su voluntad de no renovar (cuatro meses si quien comunica es el arrendador). Sin esa comunicación, el contrato puede prorrogarse.
| Situación | Preaviso mínimo | Base |
|---|---|---|
| Desistimiento del inquilino (a partir del sexto mes) | 30 días | Art. 11 LAU |
| No renovación comunicada por el inquilino | 2 meses antes del vencimiento | Art. 10 LAU (régimen posterior a marzo de 2019) |
| No renovación comunicada por el arrendador | 4 meses antes del vencimiento | Art. 10 LAU (régimen posterior a marzo de 2019) |
| Preaviso pactado en el contrato | El que fije la cláusula, si respeta los mínimos legales | El propio contrato |
¿Carta certificada o burofax? Lo que prueba cada una
La carta certificada acredita que usted envió algo y que el sobre llegó (con acuse de recibo, además, quién lo recibió y cuándo). Lo que no acredita es el contenido : si el arrendador afirma que dentro no había ningún preaviso, la certificada no le permite demostrar lo contrario.
En un preaviso de alquiler, el contenido y la fecha lo son todo: de ellos dependen la fecha de salida, las rentas debidas y la devolución de la fianza. Por eso, cuando la relación no es de plena confianza, el medio recomendable es el burofax con certificación de texto y acuse de recibo : deja constancia fehaciente de qué comunicó, cuándo lo envió y cuándo se entregó. Explicamos la diferencia en detalle en burofax vs carta certificada.
¿Cuándo basta la carta certificada con acuse de recibo? Cuando la relación es buena, el contenido no se discutirá y solo quiere una prueba razonable de la entrega. Es una opción legítima y más económica, pero asuma el límite: no prueba el texto. Si duda por el precio, tenga en cuenta que la diferencia es de unos euros: puede comprobar cuánto cuesta un burofax antes de decidir.
Qué debe decir su comunicación de rescisión
La comunicación debe ser corta, fechada y sin ambigüedad. Un modelo eficaz contiene:
- Identificación completa : su nombre, el del arrendador y la dirección de la vivienda arrendada, con la fecha de firma del contrato.
- La decisión, sin condicionales : “le comunico mi voluntad de desistir del contrato” o “le comunico que no renovaré el contrato a su vencimiento”. Evite fórmulas como “estaría pensando en dejar el piso”.
- La fecha exacta de efectos : el día en que dejará la vivienda, computado respetando el preaviso aplicable desde la recepción de la comunicación.
- La entrega de llaves : proponga fecha y forma para la entrega de llaves y, si es posible, un inventario o visita conjunta de salida.
- La fianza : recuerde la petición de devolución de la fianza (artículo 36 de la LAU) y facilite una cuenta bancaria.
Guarde también las pruebas del estado de la vivienda (fotografías fechadas el día de la salida): son su mejor defensa frente a retenciones de fianza injustificadas.
Los errores que más cuestan a los inquilinos
- Comunicar por WhatsApp o por teléfono : puede valer entre personas de buena fe, pero si el arrendador lo niega, usted no tiene preaviso. La comunicación fehaciente evita la discusión.
- Contar el preaviso desde el envío : lo prudente es computar los 30 días (o los 2 meses) desde la recepción por el arrendador, no desde que usted deposita la carta. Envíe con margen.
- Ignorar la cláusula de penalización : si su contrato prevé la indemnización del artículo 11 de la LAU, salir antes de tiempo tiene un precio calculable. Inclúyalo en su decisión.
- No quedarse con copia exacta : sin copia certificada del texto enviado, cualquier discusión futura se convierte en su palabra contra la del casero.
- Dejar de pagar la renta durante el preaviso : el contrato sigue vigente hasta la fecha de efectos. Dejar de pagar abre un frente nuevo que juega en su contra.
Si el arrendador rehúsa recoger su comunicación, no pierda la calma: el intento documentado conserva valor. Lo explicamos en qué hacer si el destinatario rechaza un burofax.